En otra imagen que me pasaron al correo, podemos observar, el gran ingenio de algunos mexicanos al ponerle nombre a sus vastagos.
¡No mamar!, en primera como se les ocurre ponerle por nombre, un titulo nobiliario de "dama" y en segunda... ¡Como le ponen LEYDI!... Mas cuando todos sabemos que no se escribe "Leydi", sino "Leidy".Malditos ignaros, le han destrozado su vida a esa niña, por lo cual solo pudo hallar refugio en la comida grasosa, por eso sus protuberantes cachetes. ¡Snif, es una historia digna del Teleton!.





